domingo, 19 de junio de 2016

Los órganos y alimentos “hermanos”

Bondades de la naturaleza

En la naturaleza existen frutas y verduras con una apariencia, interna o externa, a ciertos órganos de nuestro cuerpo. Una experta asegura que ese parecido beneficia a los órganos y explica cómo aprovecharlo.

Si partimos una zanahoria por la mitad, dejando a la vista su superficie circular y sus anillos concéntricos, encontraremos una gran similitud con

el ojo humano. Además, diversos nutrientes de esta verdura ayudan a disfrutar de una buena salud visual.

Si nos fijamos en la naturaleza podemos observar que existen otros alimentos de origen vegetal cuyo aspecto presenta similitudes con el de los órganos de nuestro cuerpo, y que son beneficiosos para esos mismos órganos a los que se asemejan. ¿Es una simple coincidencia?

Según la doctora María D. Amaro, directora médico de la clínica Feel Good y autora del tratamiento de pérdida de peso patentado como “La dieta definitiva”, “se han realizado varios estudios sobre estas similitudes, pero la teoría más conocida es la ‘Teoría de los signos’, presente en numerosos países como medicina popular”.

“Según esa teoría, existen plantas y animales que, por sus formas nos permiten conocer cuáles son los bene-ficios que aportan para el ser humano. En este sentido, podríamos decir que ‘la naturaleza es sabia’”, asegura

la doctora Amaro.

Según esta experta, la similitud física entre alimento y órgano en cuanto a su apariencia, forma, color y otras características visibles de su estructura interna o aspecto externo, se viene utilizando con fines terapéuticos desde tiempos antiguos, y sigue sucediendo hoy (...).

Esta experta analiza ocho de los alimentos más importantes que reúnen estas características y sus respectivos beneficios, de acuerdo a los estudios médicos más recientes, y además proporciona un consejo práctico para incorporarlos a nuestra alimentación cotidiana.

La zanahoria y la vista

“La zanahoria es una hortaliza rica en betacarotenos que el cuerpo transforma en vitamina A, siendo imprescindible para la visión nocturna o cuando hay poca luz. Además, el betacaroteno reduce el riesgo de desarrollar cataratas”, señala María Amaro.

Cada vez más personas incluyen las verduras crudas en su rutina diaria: “Los ojos agradecerán esta tendencia muy positiva, si incluye a la zanahoria en ensaladas y guisos.

La nuez y el cerebro

Las nueces tienen un alto contenido en ácidos grasos omega 3, omega 6 y omega 9, antioxidantes y antiinflamatorios, asegura la directora de “Feel Good”, quien recomienda “consumirlos a diario, porque está demostrado que contribuyen a mejorar la memoria, previenen las enfermedades cardiovasculares y pueden ayudar a combatir la demencia y el Alzhéimer”.

Amaro recomienda “cinco nueces al día, porque ayudan

a sentirnos mejor y mejoran nuestro estado de ánimo”.

La palta y el útero

“El aguacate o palta es la fruta perfecta para el útero, porque puede reducir las posibilidades de cáncer, dado su poder de equilibrio hormonal en las mujeres. Además cuenta con gran cantidad de ácido fólico, por lo que es muy recomendable para aquellas que están pensando en quedarse embarazadas o durante los primeros meses de gestación”, explica la especialista.

“Además, está demostrado que su consumo tras el embarazo ayuda a la pérdida de peso”, añade María Amaro, para quien es recomendable que toda mujer coma una palta a la semana.

La forma más común de introducir esta fruta en nuestra dieta puede ser la salsa guacamole para acompañar pi-coteos, comidas o cenas. Aunque también puede consumirse como sustituto de la mantequilla en tostadas de pan, a media mañana, acompañándola con queso bajo

en grasa, o en ensaladas con lechuga y tomate, ejemplifica la experta.

El apio y los huesos

Esta hortaliza cuenta con un alto contenido en vitamina K, lo que ayuda a aumentar la masa ósea de nuestro cuerpo, y además es rico en calcio, otro elemento imprescindible para la salud de los huesos”.

“Además, si introducimos en nuestra comida dos tallos de apio al día veremos cómo la hipertensión se reduce considerablemente”, destaca Amaro.

Explica que esta verdura se puede consumir “como un batido para desayunar, hecho a base de apio, manzana, agua, una cucharadita de perejil

o incluyéndolo en purés”.

El tomate y el corazón

El consumo frecuente de esta verdura, cuya estructura interna se asemeja a la cardiaca al cortarla siguiendo su eje central, previene enfermedades cardiovasculares gracias a su alto contenido en licopeno, un potente antioxidante.

“Se puede empezar el día ayudando al corazón con este antioxidante natural; en unas tostadas con tomate y queso fresco bajo en grasa. El corazón también agradecerá el

tomate en ensaladas, que es más saludable”, dice Amaro.

La naranja y el pecho

“Esta fruta cuenta con un compuesto llamado D-limoneno que ha demostrado ser efectivo en la prevención del cáncer de mama, ya que los cítricos facilitan el drenaje linfático de las glándulas mamarias”, explica la experta.

Preparar una “macedonia” (mezcla de variadas frutas cortadas en trozos pequeños) es una opción saludable de consumir la naranja. Cualquier momento es bueno para tomar esta fruta, teniendo en cuenta que es baja en calorías y tiene un alto contenido en vitamina C.

EL JENGIBRE Y EL ESTÓMAGO

“El jengibre, cuya forma recuerda al estómago, es una hortaliza que estimula el páncreas, favorece la secreción de enzimas digestivas que facilitan la digestión, ayuda a calmar los dolores estomacales y previene las náuseas y los vómitos”, explica la doctora.

Incluir el jengibre en el café

y té, o tomar pan que lo contenga entre sus ingredientes, es una forma fácil de incluir esta planta a diario y lograr beneficios.

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