jueves, 26 de febrero de 2015
Alimentación para una vejez saludable
A medida que vamos envejeciendo, las necesidades nutricionales individuales cambian. Expertos en nutrición recomiendan que las personas de 60 años o de más edad, consuman cinco alimentos al día y bastante fibra, para evitar el estreñimiento y enfermedades adversas.
“Los adultos mayores no tienen mucho movimiento y esto puede causarles enfermedades. Para que tengan una vida saludable se recomienda, por lo menos, cinco ingestas (comidas) al día, con tres horas de diferencia entre cada una”, indica el nutriólogo Boris Calle.
La primera comida del día, el desayuno, deberá estar compuesta por cereales y lácteos. El alimento de media mañana puede ser un lácteo o una fruta. En tanto, el almuerzo puede tener un trozo de carne, arroz, tubérculos, verduras e incluso chuño, consumiendo siempre lo necesario, y variado, o sea alternando carnes rojas y blancas, para evitar una mala digestión.
La merienda de media tarde puede ser una fruta si a media mañana se optó por un lácteo. Por último, la cena puede ser igual que el almuerzo, pero disminuyendo la cantidad de tubérculos. Además se aconseja caminar al menos media hora al día.
La nutricionista Mónica Barreda señala que el proceso de envejecimiento no solo es físico, sino que también tiene que ver con la funcionalidad de los órganos, como el aparato digestivo. Por tal motivo “los ancianos desarrollan esofagitis (inflamación del esófago), estreñimiento y otras patologías, ya que disminuye el consumo de agua”. “Sugiero tomar dos litros de agua al día” y una dieta balanceada en frutas, verduras, cereales y fibra”, añade la especialista.
Se deben evitar las grasas provenientes de animales, comidas muy condimentadas o guardadas y azúcares para que no se agrave alguna enfermedad, como la diabetes.
Calorías
Un adulto mayor requiere entre 1.500 y 1.800 calorías al día, no se debe exagerar en el consumo de grasas porque puede desarrollarse la obesidad.
Fuente: Boris Calle, nutriólogo especialista, y Mónica Barreda, nutricionista.
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miércoles, 25 de febrero de 2015
Aumenta la alimentación sana, pero la mala aún más
Aunque las personas de todo el mundo están comiendo más alimentos saludables, esa tendencia positiva se ha visto superada por un creciente consumo de alimentos malsanos, según un estudio reciente, informó HealthDay News.
Los investigadores analizaron las dietas de casi 4,5 mil millones de adultos de 187 países, y encontraron que la ingesta de alimentos saludables, como las frutas y las verduras, aumentó entre 1990 y 2010. Pero hubo un aumento incluso mayor en el consumo de alimentos malos, como las carnes procesadas y las bebidas endulzadas con azúcar. Los hallazgos aparecen en la edición del 18 de febrero de la revista The Lancet Global Health.
"Las proyecciones indican que en 2020 las enfermedades no contagiosas explicarán el 75 por ciento de todas las muertes. La mejora de la dieta tiene un rol esencial en la reducción de esa carga", aseguró en un comunicado de prensa de la revista el líder del estudio, Fumiaki Imamura, de la unidad de epidemiología del Consejo de Investigación Médica de la Universidad de Cambridge en Reino Unido.
"Nuestros hallazgos tienen implicaciones para los Gobiernos y los organismos internacionales de todo el mundo (...) e indican la necesidad de comprender las distintas causas múltiples de esas tendencias", explicó Imamura.
Las mayores mejoras en la calidad de la dieta fueron en los países de altos ingresos, con aumentos en la cantidad de alimentos saludables que las personas comían.
Los investigadores analizaron las dietas de casi 4,5 mil millones de adultos de 187 países, y encontraron que la ingesta de alimentos saludables, como las frutas y las verduras, aumentó entre 1990 y 2010. Pero hubo un aumento incluso mayor en el consumo de alimentos malos, como las carnes procesadas y las bebidas endulzadas con azúcar. Los hallazgos aparecen en la edición del 18 de febrero de la revista The Lancet Global Health.
"Las proyecciones indican que en 2020 las enfermedades no contagiosas explicarán el 75 por ciento de todas las muertes. La mejora de la dieta tiene un rol esencial en la reducción de esa carga", aseguró en un comunicado de prensa de la revista el líder del estudio, Fumiaki Imamura, de la unidad de epidemiología del Consejo de Investigación Médica de la Universidad de Cambridge en Reino Unido.
"Nuestros hallazgos tienen implicaciones para los Gobiernos y los organismos internacionales de todo el mundo (...) e indican la necesidad de comprender las distintas causas múltiples de esas tendencias", explicó Imamura.
Las mayores mejoras en la calidad de la dieta fueron en los países de altos ingresos, con aumentos en la cantidad de alimentos saludables que las personas comían.
Recomiendan consumir hasta 5 gramos de sal yodada al día
El Ministerio de Salud recomendó ayer consumir hasta 5 gramos de sal yodada al día porque el yodo previene el cretinismo y coadyuva al desarrollo físico y neurológico de niños y niñas.
“El consumo regular de sal yodada equivalente a 5 gramos por día (una cucharilla) aporta la cantidad de yodo necesario para prevenir el bocio, el cretinismo, disminuir el riesgo de aborto y coadyuvar al desarrollo físico y neurológico en niñas y niños”, remarca un informe de la Unidad de Nutrición de esa cartera de Estado.
Además, explica que con el objetivo de prevenir enfermedades crónicas no transmisibles, como la hipertensión arterial, diabetes, obesidad, sobrepeso y algunos tipos de cáncer y osteoporosis, el Ministerio de Salud elaboró las guías alimentarias para la población boliviana.
Según datos de esa unidad, en 1981 Bolivia era uno de los países con mayor prevalencia de bocio y cretinismo en las Américas, tomando en cuenta que 6 de cada 10 bolivianos tenía bocio y 1 de cada 100 cretinismos.
El documento explica que aún en 35 municipios de los departamentos de La Paz, Chuquisaca, Potosí, Cochabamba y Oruro persisten los riesgos de padecer desórdenes por deficiencia de yodo, principalmente en niñas, niños y mujeres. (ABI)
“El consumo regular de sal yodada equivalente a 5 gramos por día (una cucharilla) aporta la cantidad de yodo necesario para prevenir el bocio, el cretinismo, disminuir el riesgo de aborto y coadyuvar al desarrollo físico y neurológico en niñas y niños”, remarca un informe de la Unidad de Nutrición de esa cartera de Estado.
Además, explica que con el objetivo de prevenir enfermedades crónicas no transmisibles, como la hipertensión arterial, diabetes, obesidad, sobrepeso y algunos tipos de cáncer y osteoporosis, el Ministerio de Salud elaboró las guías alimentarias para la población boliviana.
Según datos de esa unidad, en 1981 Bolivia era uno de los países con mayor prevalencia de bocio y cretinismo en las Américas, tomando en cuenta que 6 de cada 10 bolivianos tenía bocio y 1 de cada 100 cretinismos.
El documento explica que aún en 35 municipios de los departamentos de La Paz, Chuquisaca, Potosí, Cochabamba y Oruro persisten los riesgos de padecer desórdenes por deficiencia de yodo, principalmente en niñas, niños y mujeres. (ABI)
domingo, 22 de febrero de 2015
Tener horarios regulares para comer es saludable
Si gana o pierde peso no sólo depende de qué come, sino también de cuándo lo hace. Científicos del Instituto Salk para Estudios Biológicos (EEUU) han demostrado que mantener horarios regulares de las comidas e intercalar períodos de ayuno puede contrarrestar los efectos adversos de una dieta alta en grasas y prevenir la obesidad y la diabetes, además de mantener el hígado más sano. Sus conclusiones se publican en la revista Cell Metabolism..
Razones nutricionales por las que puedes estar de mal humor
Los cambios de humor y un estado de ánimo bajo puede deberse a una alimentación inadecuada. Sí, así lo asegura Miguel Ángel Almodóvar en el libro “Mood Food. La cocina de la felicidad”, donde propone las recetas de 16 grandes chefs que ayudan a las personas a sentirse más feliz. Pero además desgrana cómo muchos alimentos contribuyen a mejorar nuestro estado de ánimo y explica su porqué. Otros, sin embargo, no son nada buenos para nuestro bienestar.
Éstas son las razones físicas que, según Almodóvar, pueden contribuir a estar con malos humos. Y estas son sus propuestas para que no ocurra:
1. Descenso de los niveles de azúcar o glucosa en sangre.
Suele producir ansiedad, fatiga mental, irritabilidad, depresión, nerviosismo y cambios súbitos de humor. Si baja el azúcar, el cerebro empieza a funcionar de manera confusa: merma la concentración y es más difícil recordar.
Hay alimentos que bajan los niveles de glucosa en la sangre, por ejemplo, los hidratos de carbono simples y harinas refinadas. Y aunque a muchos les pueda parecer lo contrario, es decir un placer, los siguientes alimentos también hacen bajar la glucosa: los azúcares de la bollería industrial, los pasteles, los refrescos, las galletas, los bombones, los caramelos y las chuches.
2. Incremento del ácido láctico (o síndrome de ansiedad debido a la ingesta de leche).
El ácido láctico aparece en nuestro cuerpo cuando se desarrolla una intensa actividad física. Es normal, pero cuando hay deficiencia de vitaminas del grupo B pueden aparecer problemas. Si hay más ácido láctico la persona tendrá ansiedad, fatiga, confusión, temblores, miedo e irritabilidad.
Hay que aportar al organismo vitaminas del grupo B que se encuentran en el cerdo, salvado de avena, jamón serrano, pistachos, judias blancas, avellanas, sardinas, salmón, lentejas, garbanzos, espinacas, levadura de cerveza, pechuga de pollo sin piel, riñones de cordero, huevos, germen de trigo e hígado de vaca o de pollo.
3. Mal funcionamiento del hígado y disfunciones hepáticas.
Un hígado puede verse alterado por el consumo excesivo de alcohol (sobre todo destilados), drogas, alimentos inadecuados, altos niveles de lactosa... Eso provoca frustración, angustia, irritabilidad...
Para desintoxicar el hígado hay que reducir el consumo de carnes grasas (embutidos, preparados fritos, patés, mantequilla, azúcar, café y té); incorporar a la dieta alcachofas que son uno de los mejores depurativos hepáticos; ingerir alimentos ricos en vitamina C (pimientos, cítricos, fresas, kiwi y verduras de hoja verde); tomar abundante vitamina B12 (hígado de ternera, carne magra de pollo, levadura de cerveza, algas marinas y cereales) y vitamina B9 (brécol, coles de bruselas, coliflor, lentejas, berros, garbanzos y espinacas).
4. Problemas inmunológicos.
Si el sistema inmunológico se debilita, además de no tener defensas ante las enfermedades, se produce mal humor.
Para que no pase esto el sistema inmunológico se puede reforzar con algunos alimentos: tomar regularmente lácteos fermentados como yogur; alimentos ricos en victamina C (piña, fresas, cítricos, kiwi, caqui, pimientos..); abundante vitamina E (aceite de oliva, aceite de germen de trigo, pan, arroz, pastas integrales y frutos secos); vitamina A (hígado de ternera, huevos, pimiento rojo, zanahorias, calabaza, durazno); zinc (salmón, chocolate negro, ajo..), selenio (marisco, frutas...).
5. Estreñimiento.
En el 95 por ciento de los casos se debe a la mala alimentación, sedentarismo y falta de líquidos. La solución es practicar ejercicio moderado de forma regular; incorporar fibra a la dieta (cereales, legumbres, hortalizas verdes, ciruelas, kiwis...); beber un vaso de agua por la manaña, antes del desayuno, y antes de las comidas; y evitar la ingesta de arroz, queso, chocolate, carnes rojas asadas, te, canela o pan tostado.
6. Alergias e intolerancias alimentarias causan un impacto negativo en el estado de ánimo.
7. Hacer una dieta estrica o monodieta.
Todas las dietas drásticas o dietas milagros consiguen resultados enseguida, al bajar peso en agua y masa muscular, pero dejan intacto el volumen y la cantidad de grasas. Pero a medio plazo, el peso se recupera.
Sobre este tema en una artículo publicado en el Blog de Taurus, Miguel Ángel Almodóvar, asegura que la buena alimentación ayuda a evitar los estados depresivos, de angustia, irritabilidad o de ansiedad que han crecido extraordinariamente estos años.
Y concluye que la llamada dieta del siglo XXI es deficiente en ácidos grasos omega 3, en vitaminas del grupo B, en minerales (como el magnesio, zinc, selenio y el hierro) y en determinados aminoácidos (como el triptófano y la fenilalanina).
Éstas son las razones físicas que, según Almodóvar, pueden contribuir a estar con malos humos. Y estas son sus propuestas para que no ocurra:
1. Descenso de los niveles de azúcar o glucosa en sangre.
Suele producir ansiedad, fatiga mental, irritabilidad, depresión, nerviosismo y cambios súbitos de humor. Si baja el azúcar, el cerebro empieza a funcionar de manera confusa: merma la concentración y es más difícil recordar.
Hay alimentos que bajan los niveles de glucosa en la sangre, por ejemplo, los hidratos de carbono simples y harinas refinadas. Y aunque a muchos les pueda parecer lo contrario, es decir un placer, los siguientes alimentos también hacen bajar la glucosa: los azúcares de la bollería industrial, los pasteles, los refrescos, las galletas, los bombones, los caramelos y las chuches.
2. Incremento del ácido láctico (o síndrome de ansiedad debido a la ingesta de leche).
El ácido láctico aparece en nuestro cuerpo cuando se desarrolla una intensa actividad física. Es normal, pero cuando hay deficiencia de vitaminas del grupo B pueden aparecer problemas. Si hay más ácido láctico la persona tendrá ansiedad, fatiga, confusión, temblores, miedo e irritabilidad.
Hay que aportar al organismo vitaminas del grupo B que se encuentran en el cerdo, salvado de avena, jamón serrano, pistachos, judias blancas, avellanas, sardinas, salmón, lentejas, garbanzos, espinacas, levadura de cerveza, pechuga de pollo sin piel, riñones de cordero, huevos, germen de trigo e hígado de vaca o de pollo.
3. Mal funcionamiento del hígado y disfunciones hepáticas.
Un hígado puede verse alterado por el consumo excesivo de alcohol (sobre todo destilados), drogas, alimentos inadecuados, altos niveles de lactosa... Eso provoca frustración, angustia, irritabilidad...
Para desintoxicar el hígado hay que reducir el consumo de carnes grasas (embutidos, preparados fritos, patés, mantequilla, azúcar, café y té); incorporar a la dieta alcachofas que son uno de los mejores depurativos hepáticos; ingerir alimentos ricos en vitamina C (pimientos, cítricos, fresas, kiwi y verduras de hoja verde); tomar abundante vitamina B12 (hígado de ternera, carne magra de pollo, levadura de cerveza, algas marinas y cereales) y vitamina B9 (brécol, coles de bruselas, coliflor, lentejas, berros, garbanzos y espinacas).
4. Problemas inmunológicos.
Si el sistema inmunológico se debilita, además de no tener defensas ante las enfermedades, se produce mal humor.
Para que no pase esto el sistema inmunológico se puede reforzar con algunos alimentos: tomar regularmente lácteos fermentados como yogur; alimentos ricos en victamina C (piña, fresas, cítricos, kiwi, caqui, pimientos..); abundante vitamina E (aceite de oliva, aceite de germen de trigo, pan, arroz, pastas integrales y frutos secos); vitamina A (hígado de ternera, huevos, pimiento rojo, zanahorias, calabaza, durazno); zinc (salmón, chocolate negro, ajo..), selenio (marisco, frutas...).
5. Estreñimiento.
En el 95 por ciento de los casos se debe a la mala alimentación, sedentarismo y falta de líquidos. La solución es practicar ejercicio moderado de forma regular; incorporar fibra a la dieta (cereales, legumbres, hortalizas verdes, ciruelas, kiwis...); beber un vaso de agua por la manaña, antes del desayuno, y antes de las comidas; y evitar la ingesta de arroz, queso, chocolate, carnes rojas asadas, te, canela o pan tostado.
6. Alergias e intolerancias alimentarias causan un impacto negativo en el estado de ánimo.
7. Hacer una dieta estrica o monodieta.
Todas las dietas drásticas o dietas milagros consiguen resultados enseguida, al bajar peso en agua y masa muscular, pero dejan intacto el volumen y la cantidad de grasas. Pero a medio plazo, el peso se recupera.
Sobre este tema en una artículo publicado en el Blog de Taurus, Miguel Ángel Almodóvar, asegura que la buena alimentación ayuda a evitar los estados depresivos, de angustia, irritabilidad o de ansiedad que han crecido extraordinariamente estos años.
Y concluye que la llamada dieta del siglo XXI es deficiente en ácidos grasos omega 3, en vitaminas del grupo B, en minerales (como el magnesio, zinc, selenio y el hierro) y en determinados aminoácidos (como el triptófano y la fenilalanina).
sábado, 21 de febrero de 2015
La mantequilla no es tan mala: alimentos altos en colesterol salen de “lista negra”
Ya se puede comer mantequilla otra vez. La advertencia contra los alimentos altos en colesterol ya no forma parte de las recomendaciones dietéticas de las autoridades de Estados Unidos, lo que marca un cambio enorme en su política nutricional.
Hasta ahora, la Guía Alimentaria para Estadounidenses recomendaba que el consumo de colesterol se limitara a menos de 300 miligramos por día. Es la cantidad que contiene 100 gramos de mantequilla, dos huevos pequeños o 300 gramos de carne.
Los expertos médicos solían pensar que comer demasiado colesterol elevaba el riesgo de ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares, al contribuir a la acumulación de placa en las arterias.
Pero la versión 2015 de esta guía ya no estipula un límite máximo de consumo de colesterol “porque la evidencia disponible muestra que no hay una relación apreciable entre el consumo del colesterol dietético y el colesterol en suero” (conocidos coloquialmente como “el bueno” y “el malo”), escribió en un comunicado el Departamento de Agricultura estadounidense.
El borrador del informe, publicado en línea en Health.gov, añadió que “el colesterol no es un nutriente cuyo sobreconsumo sea una preocupación”.
Los cambios recomendados fueron compilados por 14 expertos reconocidos en nutrición, medicina y salud pública.
Pero estos lineamientos dietéticos no se volverán oficiales inmediatamente. El equipo de expertos abrió un período de 45 días de conversaciones al cabo de los cuales sus conclusiones serán discutidas en un encuentro público en Bethesda (Maryland, este), el 24 de marzo.
No a las grasas saturadas
Pero aunque el colesterol pueda tener un pase libre, no así las grasas saturadas que lo acompañan.
De hecho, los expertos recomiendan a los estadounidenses que coman menos que antes. Ahora, las calorías que provienen de las grasas saturadas no deberían superar el 8 por ciento del consumo calórico diario de una persona. En 2010, este porcentaje era de 10 por ciento.
Para una persona promedio que consume cerca de 2.000 calorías diariamente, estos nuevos lineamientos significan que el límite máximo de grasas saturadas se alcanza tras unas cucharadas de mantequilla, una docena de huevos –dado que los huevos son naturalmente bajos en grasas saturadas– e incluso un churrasco de 200 gramos.
La grasa saturada sigue siendo un nutriente cuyo sobreconsumo es preocupante.
Hasta ahora, la Guía Alimentaria para Estadounidenses recomendaba que el consumo de colesterol se limitara a menos de 300 miligramos por día. Es la cantidad que contiene 100 gramos de mantequilla, dos huevos pequeños o 300 gramos de carne.
Los expertos médicos solían pensar que comer demasiado colesterol elevaba el riesgo de ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares, al contribuir a la acumulación de placa en las arterias.
Pero la versión 2015 de esta guía ya no estipula un límite máximo de consumo de colesterol “porque la evidencia disponible muestra que no hay una relación apreciable entre el consumo del colesterol dietético y el colesterol en suero” (conocidos coloquialmente como “el bueno” y “el malo”), escribió en un comunicado el Departamento de Agricultura estadounidense.
El borrador del informe, publicado en línea en Health.gov, añadió que “el colesterol no es un nutriente cuyo sobreconsumo sea una preocupación”.
Los cambios recomendados fueron compilados por 14 expertos reconocidos en nutrición, medicina y salud pública.
Pero estos lineamientos dietéticos no se volverán oficiales inmediatamente. El equipo de expertos abrió un período de 45 días de conversaciones al cabo de los cuales sus conclusiones serán discutidas en un encuentro público en Bethesda (Maryland, este), el 24 de marzo.
No a las grasas saturadas
Pero aunque el colesterol pueda tener un pase libre, no así las grasas saturadas que lo acompañan.
De hecho, los expertos recomiendan a los estadounidenses que coman menos que antes. Ahora, las calorías que provienen de las grasas saturadas no deberían superar el 8 por ciento del consumo calórico diario de una persona. En 2010, este porcentaje era de 10 por ciento.
Para una persona promedio que consume cerca de 2.000 calorías diariamente, estos nuevos lineamientos significan que el límite máximo de grasas saturadas se alcanza tras unas cucharadas de mantequilla, una docena de huevos –dado que los huevos son naturalmente bajos en grasas saturadas– e incluso un churrasco de 200 gramos.
La grasa saturada sigue siendo un nutriente cuyo sobreconsumo es preocupante.
Desintoxiquemos nuestro cuerpo naturalmente
La enfermedad y el sufrimiento que prevalecen por doquier son, por lo general, el resultado de errores en la alimentación. Lo que comemos y bebemos hoy determinará la salud que tendremos mañana. Siguiendo con cuidado las siguientes recomendaciones sobre alimentación podremos evitar muchos de los problemas de salud que aquejan hoy en día a la humanidad y si la salud se halla quebrantada los mismos principios serán de gran valor en la recuperación de la salud.
Todo tratamiento deberá comenzar con uno o dos días a base solamente de frutas frescas en sus comidas. No consuma ningún alimento cocido.
A continuación un menú de desintoxicación natural:
Al levantarse:
- Un vaso de agua fresca, o un vaso de jugo de toronja, naranjas o cualquier otro tipo de fruta sin endulzar use una sola fruta. Esto, por lo menos 1 hora antes del desayuno.
- En caso de padecer estreñimiento una taza de agua con una cucharada de linaza molida. También por lo menos una hora antes del desayuno.
DESAYUNO: En un pocillo de cereal, mejor si son dos, como avena, hojuelas de maíz, de quinua, arroz integral, millo o sorgo, centeno, cebada, trigo entero o partido. Usar la combinación de su preferencia en una mazamorra dulce o laguita salada. Para la combinación puede utilizar leche de soya, coco, almendras o de nuez, si usa leche de vaca, que sea descremada.
A MEDIA MAÑANA: Tome tres vasos de agua entre el desayuno y el almuerzo. Debe esperarse por lo menos una hora después del desayuno para tomar agua.
ALMUERZO: Un plato de ensalada cruda. Para la preparación de la ensalada puede usar: lechuga, repollo, pepino, cebolla, ajo, zanahoria, remolacha, tomates, germinados de alfalfa de cualquier otro grano, rábano o cualquier otra hortaliza disponible. Lo ideal es que nuestra ensalada tenga cuatro colores como mínimo. Puede alternar con vegetales cocidos, como zanahoria, coliflor, brócoli, acelga, zapallo, etc.
No añada vinagre o mayonesa a la ensalada, una cucharada de aceite de oliva es más recomendable, además que le ayudara a combatir los triglicéridos, mejorará su digestión entre muchas otras bondades para la buena salud.
Un tubérculo como papa, yuca, camote, etc.
Una porción de alguna leguminosa como ser; lenteja, garbanzo, habas, arvejas, porotos, etc. Como sustituto de los granos puede utilizar carne vegetal de soya o gluten.
A MEDIA TARDE
Tome tres vasos de agua. Espere una hora después del almuerzo para beber agua. No tome agua ni jugos con el almuerzo para evitar lesiones gástricas.
No olvide que la salud y la enfermedad están en sus manos, pero sobre todo en las manos del Creador de todas las cosas, confíe en Él y todo será prosperado. Que Dios lo bendiga.
Consultas: calle 6 de Octubre 5910 esquina Junín
Telf.: 5271064 - Cel. 72493903
Todo tratamiento deberá comenzar con uno o dos días a base solamente de frutas frescas en sus comidas. No consuma ningún alimento cocido.
A continuación un menú de desintoxicación natural:
Al levantarse:
- Un vaso de agua fresca, o un vaso de jugo de toronja, naranjas o cualquier otro tipo de fruta sin endulzar use una sola fruta. Esto, por lo menos 1 hora antes del desayuno.
- En caso de padecer estreñimiento una taza de agua con una cucharada de linaza molida. También por lo menos una hora antes del desayuno.
DESAYUNO: En un pocillo de cereal, mejor si son dos, como avena, hojuelas de maíz, de quinua, arroz integral, millo o sorgo, centeno, cebada, trigo entero o partido. Usar la combinación de su preferencia en una mazamorra dulce o laguita salada. Para la combinación puede utilizar leche de soya, coco, almendras o de nuez, si usa leche de vaca, que sea descremada.
A MEDIA MAÑANA: Tome tres vasos de agua entre el desayuno y el almuerzo. Debe esperarse por lo menos una hora después del desayuno para tomar agua.
ALMUERZO: Un plato de ensalada cruda. Para la preparación de la ensalada puede usar: lechuga, repollo, pepino, cebolla, ajo, zanahoria, remolacha, tomates, germinados de alfalfa de cualquier otro grano, rábano o cualquier otra hortaliza disponible. Lo ideal es que nuestra ensalada tenga cuatro colores como mínimo. Puede alternar con vegetales cocidos, como zanahoria, coliflor, brócoli, acelga, zapallo, etc.
No añada vinagre o mayonesa a la ensalada, una cucharada de aceite de oliva es más recomendable, además que le ayudara a combatir los triglicéridos, mejorará su digestión entre muchas otras bondades para la buena salud.
Un tubérculo como papa, yuca, camote, etc.
Una porción de alguna leguminosa como ser; lenteja, garbanzo, habas, arvejas, porotos, etc. Como sustituto de los granos puede utilizar carne vegetal de soya o gluten.
A MEDIA TARDE
Tome tres vasos de agua. Espere una hora después del almuerzo para beber agua. No tome agua ni jugos con el almuerzo para evitar lesiones gástricas.
No olvide que la salud y la enfermedad están en sus manos, pero sobre todo en las manos del Creador de todas las cosas, confíe en Él y todo será prosperado. Que Dios lo bendiga.
Consultas: calle 6 de Octubre 5910 esquina Junín
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