viernes, 23 de junio de 2017

A comer pescado



En los últimos años la buena fama asociada al pescado ha estado ligada al omega-3, unos ácidos grasos esenciales que no puede producir el cuerpo a partir de otras sustancias

-son “poliinsaturados”- y que se encuentran en abundancia en ciertos tipos de pescado. Por mucho tiempo la ciencia respaldó y animó a su consumo. Estudios sugerían que era bueno para el corazón, el desarrollo del cerebro y el crecimiento.

Propiedades

El omega-3 comenzó a añadirse a ciertos alimentos como la leche, jugos y cereales, y una industria de suplementos de aceite de pescado floreció. Pero más recientemente, otra serie de investigaciones lo vincularon con un mayor riesgo de desarrollo de ciertos tipos de cáncer (como el de próstata) y descartaron que el consumo de suplementos de aceite de pescado redujera el riesgo de desarrollar enfermedades del corazón.

“La ingesta de pescado desplaza la ingesta de carnes, que sí nos aportan unas grasas menos saludables. Eso lo podemos tener como bastante cierto. Y sólo por eso, ya es interesante comer pescado”, explica el nutricionista Camilo Andrade.

Apio: depurativo


Evita la retención de líquidos, es antiinflamatorio
El apio, Apium graveolens, es una hortaliza que pertenece a la familia de las umbelíferas y originaria del Mediterráneo. El apio posee un tallo largo verde con estrías del que crecen unas hojas del mismo color debido a la presencia de clorofila. El apio ya era consumido y muy apreciado por culturas como egipcios, griegos o romanos, que incluso lo ofrecían a sus dioses y era usado en ceremonias solemnes.

Propiedades nutricionales
El apio contiene fibra, proteína vegetal, antioxidades como flavonoides, vitaminas A, B1, B2, B3, B6, C, minerales como el potasio, sodio, hierro, magnesio, fósforo, selenio y calcio, además de aceites esenciales. Estos nutrientes le confieren al apio una acción antiviral, diurética, anticancerígena, vasodilatadora, antiinflamatoria, depurativa, antibacterianas, hipoglucemiantes.
El aceite de semilla de apio contiene ftálidos, de acción anticarcinógena y antiinflamatoria. Asimismo, el apio combate los virus y las bacterias, resultando excelente para eliminar los líquidos retenidos y muchas veces indicado para dolencias que implican inflamación.
El apio depura los riñones y está indicado para combatir su infección

Bombones energéticos


Una medida natural contra el cansancio
En algunas épocas del año podemos sentir más cansancio y falta de energía debido a la temperatura, el exceso de trabajo, los cambios o, en muchos casos, la falta de nutrientes. A menudo recurrimos a las sustancias estimulantes como el café o los refrescos de cola, o bien a algunos suplementos que nos den energía.

A probar
Una deliciosa alternativa para obtener energía de manera placentera y sencilla son los bombones de cacao, aceite de coco y jengibre, que nos ayudan a obtener energía de manera saludable, a diferencia de otros estimulantes que pueden dar una falta sensación de energía a corto plazo, pero que después nos hacen sentir cansados de nuevo, o incluso más.
Estos bombones pueden encontrarse en las chocolaterías especializadas, te ayudarán a activar el metabolismo y sentirte más vital. Lejos de ser una opción calórica, estos bombones, además de darnos un extra de energía, nos pueden ayudar a perder peso, ya que sus ingredientes aceleran el metabolismo.
Además, están deliciosos y son muy fáciles de encontrar

Alcachofa para la salud



Camilo Andrade Nutricionista
Las vitaminas A y C le confieren un efecto antioxidante
La alcachofa es mucho más que un alimento sabroso y depurativo, se revela además como un recurso natural ideal para prevenir y tratar diferentes afecciones metabólicas, como el colesterol alto o la hipertensión.

Propiedades
Diferentes son las propiedades que se le atribuyen a la alcachofa, vinculadas en su mayoría al funcionamiento del hígado y la vesícula, a favorecer la digestión y a la eliminación de toxinas por la orina. Por ello, la inclusión de esta verdura en la dieta o su toma como planta medicinal aporta grandes beneficios para la salud a diferentes niveles.
La cinarina y la luteolina, un flavonoide presente en muchas plantas verdes y amarillas, confieren a la alcachofa un claro efecto hepatoprotector, mejorando la función hepática, así como restaurando tejido hepático dañado, al tiempo que es colerética, es decir, estimula la producción de bilis por la vesícula biliar.
Estimula el apetito y favorece a una cómoda digestión de los alimentos consumidos

A consumir lechuga


Cruda, nos ayudará a mejorar la circulación sanguínea
La base de las ensaladas suele ser la lechuga, un ingrediente muy común al que no damos la importancia que se merece, pese a ser un alimento imprescindible en nuestra dieta a causa de sus principios medicinales y el aporte nutritivo que nos brinda.

Propiedades
La lechuga posee un alto componente diurético debido a sus altas dosis de potasio. Es por esto que es un alimento muy recomendable en dietas de adelgazamiento, obesidad, hipertensión... Además es muy útil en dietas destinadas a bajar el nivel de azúcar en la sangre a causa de sus cualidades depurativas.
Es también un alimento con altas dósis de calcio y fósforo que nos ayuda a tener unos huesos sanos y fuertes. Además es una gran fuente de oligoelementos no muy habituales en el mundo vegetal, como es el selenio, un antioxidante natural que nos ayuda a evitar el envejecimiento prematuro.
La adolescencia es la etapa que representa mayor riesgo

jueves, 22 de junio de 2017

7 beneficios de tomar vino que quizás no sabías


Varios estudios científicos han comprobado los beneficios de tomar vino regularmente, pero de forma moderada.

El periódico español ABC recopila algunas de las bondades que tiene para el cuerpo esta bebida cuya dosis ideal es una copa pequeña al día, según los expertos.

Mira cuáles son sus beneficios (y excusas para consumirlo):

1. Aliado contra la grasa. El vino tinto activa la función de un gen que impide la formación de nuevas células de grasa y ayuda a movilizar las existentes, según un estudio realizado en el Instituto Tecnológico de Massachusetts. Si bien tiene 7 calorías por gramo, en dosis moderadas, no engorda y más bien contribuye a reducir el sobrepeso.

2. Combate las bacteria bucales. Investigadores italianos han confirmado que algunos compuestos presentes en esta bebida frenan el crecimiento bucal de los estreptococos y bacterias vinculadas a las caries.

3. Mejora de la función cognitiva. Alrededor de 70 estudios demuestran que el consumo moderado de vino mejora el funcionamiento del cerebro por la elevada presencia de antioxidantes en su composición.

4. Te hace feliz. Está químicamente demostrado que, si el vino te gusta, al degustarlo con moderación se liberan endorfinas en dos áreas del cerebro, aumentando la sensación de placer, de acuerdo con un estudio realizado en la Universidad de California.

5. Aliado del corazón. Una copa al día contribuye a aumentar los niveles de colesterol bueno en la sangre y previenen las complicaciones cardiovasculares.

6. La piel más bella. Contiene vitaminas que combaten el envejecimiento y ayudan a tener una piel más sana. También mejora la circulación de la sangre y aporta minerales y oligoelementos como magnesio, zinc, litio, calcio, hierro y potasio.

7. Fomenta hábitos saludables. Un estudio publicado en el British Medical Journal revela que los aficionados a esta bebida suelen comprar alimentos más sanos y tener una dieta más equilibrada que los consumidores habituales de cerveza. Según este informe, los amantes del vino consumen más aceitunas, frutas, verduras, quesos bajos en grasa, leche y carnes saludables.

miércoles, 21 de junio de 2017

¡Alto al colesterol!



Algunas nuevas claves nutricionales y psicológicas pueden mantener a raya de forma natural el exceso de colesterol, que provoca obesidad y es culpable de muchos problemas cardiovasculares.

¿Sabía que la obesidad alimenta el tipo de colesterol más perjudicial, denominado LDL?.

El colesterol es una sustancia grasa natural presente en todas las células del cuerpo humano y necesaria para el normal funcionamiento del organismo, la mayor parte del cual se produce en el hígado, aunque también se obtiene de algunos alimentos, según explica la Fundación Española del Corazón (FEC)

La sangre conduce el colesterol desde el intestino o el hígado hasta los órganos, uniéndose a unas partículas llamadas lipoproteínas, de dos tipos: de baja densidad (LDL), que transportan el nuevo colesterol a todas la células del organismo; y de alta densidad (HDL), que recogen el colesterol no utilizado, según la FEC (www.fundaciondelcorazon.com).

El colesterol unido a las partículas LDL se denomina "malo", porque se deposita en la pared de las arterias y forma las placas de ateroma (cargadas de grasa); mientras que el unido a las partículas HDL es "bueno", porque transporta el exceso de colesterol, de nuevo, al hígado para que sea destruido, según la FEC.

“El exceso de tejido adiposo en el cuerpo humano favorece la acumulación de colesterol malo en la sangre”, señala Estefanía Ramo, nutricionista del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) y experta en el tema de colesterol. “Con el tiempo, las placas de ateroma pueden estrechar u obstruir completamente las arterias, causando incidentes en el cerebro o el sistema cardiovascular, incluso mucho antes de alcanzar la vejez”, de acuerdo a esta experta.

“Por eso, en la lucha contra la obesidad es muy importante reducir los niveles de colesterol, cuya presencia en la sangre puede elevarse por el consumo inadecuado de alimentos”, añade Ramo.

En ese sentido, se calcula que, por cada kilo perdido, el colesterol total disminuye en un 1%. El colesterol malo (LDL) en 0,7% y el bueno (HDL) aumenta en 0,2%, según la nutricionista del IMEO (www.imeoobesidad.com).

Aliados y enemigos del colesterol

Para Ramo el primer paso para bajar el colesterol malo sería eliminar de nuestra dieta las grasas hidrogenadas, presentes en alimentos ultraprocesados, carnes rojas y embutidos, quesos curados o de untar, artículos de repostería y con azúcares añadidos, sustituyéndolas por grasas saludables como las del pescado azul, las nueces, el aceite de oliva y los frutos secos.

Asimismo conviene aumentar el consumo de alimentos con fibra vegetal y productos integrales, “que ayudarán a eliminar toxinas, e incorporar avena, legumbres y cereales a nuestro menú”, apunta.

Esta nutricionista aconseja:.

Comer carnes poco grasas, quitándoles la piel.

Eliminar la grasa visible de los alimentos.

Limitar el consumo de guisos y fritos.

Acompañar la carne con verduras u hortalizas.

Tomar con moderación, algunas frutas (uvas, manzana, peras) y vino tinto, ricos en antioxidantes, como las catequinas y el resveratrol, que elevan el colesterol bueno y reducen el malo.

Otros alimentos que, según según la experta, ayudan a reducir el colesterol son: La semilla chia (salvia hispánica), la soya, la palta, la cebada.

Los alimentos que elevan el colesterol son: lácteos, vísceras, fiambres y embutidos, pastelería industrial, los quesos, los azúcares y productos azucarados, los mariscos y la yema de huevo.

El hábito que podemos incorporar a nuestra vida para mantener el colesterol en un nivel saludable, según Carmen Escalada, nutricionista clínica del IMEO: “ lo más sencillo y eficaz es alimentarse de forma saludable y ordenada, con abundancia de alimentos vegetales (frutas, verduras, hortalizas, legumbres)”.

“El colesterol es una sustancia imprescindible para la vida ya que forma parte de todas las células del organismo y participa en la síntesis de innumerables sustancias fundamentales como las hormonas, pero debemos prestar atención a qué comemos y en qué cantidad para evitar que nuestros niveles de colesterol se eleven excesivamente”, enfatiza la nutricionista clínica.

Distinguir, ansiedad y ganas de comer

Escalada recomienda “distinguir entre hambre, ansiedad y ganas de comer ya que la elección de los alimentos será diferente, así como evitar que pasen demasiadas horas entre comida y comida”.

Esto último “es fundamental, ya que si transcurre un largo tiempo entre tomas, en el momento de sentarnos a la mesa tenderemos a comer mayor cantidad y a elegir opciones menos saludables”, explica.

“Para poder aplicar las anteriores pautas medidas nutricionales es fundamental encontrarse bien emocionalmente y sin ansiedad y, si además añadimos ejercicio físico moderado y regular, el resultado será aún mejor”, enfatiza Escalada.

“Esto se debe a que el ejercicio ayuda a controlar el peso, a bajar el colesterol LDL y los triglicéridos, a aumentar el colesterol HDL, y mejorar el estado cardiovascular y pulmonar. Además, la actividad física adecuada y adaptada a cada persona sirve para mejorar el ánimo, incrementar la autoestima y reducir el estrés y la ansiedad”, señala Escalada a Efe.

“Desde un punto de vista psicológico, la ‘mejor amiga’ del colesterol malo es la ansiedad ya que ésta, si es crónica, puede alimentar el colesterol ocasionando hipercolesterolemia”, señala por su parte, María González, psicóloga del IMEO.

“En ocasiones, cuando experimentamos ansiedad, intentamos calmarla a través de la comida con episodios de sobreingesta, es decir comiendo en exceso”, señala.

Según la psicóloga González, este comportamiento, no solo puede provocar sobrepeso u obesidad, sino también el aumento de los niveles de colesterol “malo” o LDL.

“Por ello, es importante que todos, y especialmente quienes tienen tendencia a la hipercolesterolemia (presencia elevada del colesterol en la sangre), aprendamos diferentes técnicas para el manejo de la ansiedad, como la respiración diafragmática o la relajación muscular. Hay que superar estos episodios sin recurrir a la comida y empeorar nuestro estado de salud”, concluye. •