Todos los tipos de infusiones, como el té verde, blanco, rojo, amarillo y negro son derivados de la misma planta, la cammelia sinensis, lo que diferencia los beneficios de cada uno es el tiempo y proceso de oxidación que sufren.
Este proceso es el responsable por el cambio de las hojas, sabor y cantidad de antioxidantes presentes. El té negro, por ejemplo, pasa por muchas alteraciones, lo que acaba reduciendo su poder antioxidante.
Independiente de las características y apariencia de los diversos tipos de infusión, beber este líquido entre las comidas puede ofrecer innumerables beneficios a tu salud. La infusión ayuda en la reposición hídrica, ya que el cuerpo absorbe el agua caliente más rápido que el agua fría.
Las infusiones entre comidas también evitan el estreñimiento e incluso piedras en los riñones, además de deshidratación y retención de líquidos.
El té verde no pasa por la etapa de oxidación de las hojas, así que cuenta con alta concentración de polifenoles y antioxidantes. Es un gran aliado en la prevención de enfermedades cardiovasculares, cáncer e infecciones. Acelera el metabolismo y ayuda a perder peso.
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