Debido a la riqueza nutritiva de los frutos secos, muchos científicos estudiaron sus efectos sobre la salud. Los resultados de las investigaciones destacan que consumir un puñado de los mismos 4 veces por semana reduce el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, ya que disminuyen la tasa y la oxidación del colesterol nocivo en la sangre. Asimismo, las personas que sufren diabetes tipo 2 no deben dudar en ingerirlos en pequeñas porciones diarias, ya que no influyen sobre la glucemia y aportan repercusiones positivas en su estado general de salud.
Por otro lado, es importante que las personas de todas las edades consuman frutos secos, ya que optimizan el crecimiento armonioso en los niños y adolescentes, previenen el desarrollo de una gran cantidad de enfermedades en la edad adulta y precaven la aparición de osteoporosis, anemia o carencias en los ancianos. Sin embargo, no deben ser ingeridos antes de los 6 años de edad porque los niños pequeños pueden asfixiarse con los mismos, ya que no mastican bien los alimentos y es posible que los trozos de los frutos secos se tranquen en los bronquios o pulmones. Para reducir los riesgos de atragantamiento y evitar la obstrucción de las vías respiratorias, no dudes en moler los frutos secos antes de incorporarlos a las distintas comidas.
Las virtudes de los frutos secos sobre el organismo son destacables. Por esta razón, no olvides consumirlos a diario, ya sea como merienda o añadiéndolos a tus preparaciones culinarias. De esta manera, lograrás gozar de sus bondadosas propiedades y evitar el desarrollo de una multitud de afecciones, cuyas consecuencias pueden ser fatales.
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