martes, 20 de octubre de 2015

La acerola, un alimento terapéutico poco conocido

La acerola es una pequeña fruta oriunda de Sudamérica, Centroamérica y el Caribe. En Bolivia, es principalmente producida en la provincia Andrés Ibáñez, perteneciente al departamento de Santa Cruz.

Se caracteriza la acerola por contener propiedades curativas que permiten luchar contra diferentes enfermedades, gracias a su alto contenido en vitamina C. De hecho, es inmunoestimulante, lo que significa que refuerza las defensas naturales del organismo, activando la producción de anticuerpos. Por lo tanto, permite prevenir gripes y resfríos. Asimismo, es un poderoso tónico que combate los estados de estrés, fatiga, debilidad y agotamiento físico. También es desintoxicante, por lo que limpia el cuerpo y favorece la eliminación de toxinas. Es fundamental destacar que esta fruta optimiza el funcionamiento del hígado y precave la aparición de trastornos hepáticos. Por otro lado, mejora el tránsito intestinal, disminuyendo la incidencia de estreñimiento o diarrea.

Su riqueza en vitamina C, minerales y flavonoides contribuye a reducir el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares y cánceres. Además, alivia los síntomas de afecciones pulmonares y acelera la cicatrización de heridas.

¿Qué?

Precauciones

Personas que no pueden ingerirla

La acerola no debe ser ingerida por pacientes que padecen gota, ya que suele aumentar la tasa de ácido úrico. Asimismo, esta fruta puede incrementar la formación de cálculos renales en las personas que tienen antecedentes de litiasis. Es posible que la acerola interactúe con ciertos medicamentos o hormonas (anticoagulantes, estrógenos, por ejemplo), por lo que se recomienda pedir consejos al médico antes de consumirla si sigues un tratamiento a base de estos fármacos.

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