jueves, 25 de junio de 2015

La textura crocante y nutritiva de las castañas de cajú

Las castañas de cajú encierran grandes cantidades de ácidos grasos monoinsaturados, los cuales reducen la tasa de colesterol nocivo para la salud. Esto precave el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares. Sin embargo, es necesario ingerirlas en porciones razonables (un puñado por día), ya que de lo contrario, pueden hacer engordar.

Por otro lado, son una excelente fuente de minerales (cobre, manganeso, magnesio, zinc, hierro y fósforo). Estos elementos permiten mejorar las capacidades cognitivas, disminuir la presión arterial, limitar los episodios de migraña y reforzar los tejidos óseos. También participan en la formación de los glóbulos rojos y del colágeno, además de favorecer la regeneración de los tejidos cutáneos y musculares.

Es importante destacar que las castañas de cajú contienen antioxidantes, los cuales protegen las células del cuerpo de los daños ocasionados por los radicales libres. Asimismo, previenen el envejecimiento celular y la aparición de diversos cánceres. También son ricas en vitaminas del grupo B, por lo que brindan energía al organismo y ayudan a evitar el cansancio excesivo. Por esta razón, su consumo es recomendado en las personas que tienen que efectuar un esfuerzo físico intenso.
¿Qué?

Precauciones

antes de ingerirlas

Las personas alérgicas al maní no deben consumir castañas de cajú sin consultarlo con un médico, ya que este fruto seco puede acarrearles reacciones alérgicas severas. Asimismo, los pacientes que padecen litiasis (cálculos renales o urinarios) no pueden ingerir este alimento porque suele aumentar las recidivas de esta afección.

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