lunes, 22 de junio de 2015

Dieta gaps y el cuidado de la flora intestinal

LUEGO DE TRABAJAR VARIOS AÑOS CON NIÑOS Y ADULTOS CON ENFERMEDADES NEUROLÓGICAS Y PSIQUIÁTRICAS | UNA NEURÓLOGA Y NUTRICIONISTA HALLÓ UNA ESTRECHA RELACIÓN ENTRE LO QUE SE COME, EL ESTADO DE LA FLORA INTESTINAL Y LAS FUNCIONES CEREBRALES. ENTÉRESE.

La dieta GAPS consiste en un protocolo destinado a curar el intestino y recuperar la flora normal que habita en él. El nombre lo recibe por su sigla en inglés (Gut and Psychology/PhysiologySyndrome) que significa Síndrome del Intestino y la Psicología/Fisiología.

“Es un tratamiento natural para todo tipo de afecciones relacionadas con problemas intestinales como enfermedades autoinmunes, enfermedades neurológicas, problemas hormonales, etc.”, dice Daniela del Carpio Marek, licenciada en Nutrición de la Universidad de Belgrano, Buenos Aires – Argentina y que luego tomó el curso “GAPS Practitioner Training” en Nueva York en mayo de 2014 con la Dra. Natasha Campbell-McBride, creadora de esta dieta.

La premisa de la dieta GAPS parte de que existe una relación entre el estado de la flora intestinal y la química del cerebro, entonces todo lo que se ingiere por la boca (alimentos, microorganismos, antibióticos, sustancias tóxicas, etc.) llegan al intestino delgado y ahí es donde éste define qué se absorbe (atravesando el torrente sanguíneo) y qué se elimina (con las heces fecales). Cuando el intestino está sano, éste no permite que las sustancias tóxicas y microorganismos dañinos ingresen al torrente sanguíneo. “Para esto son determinantes los millones de bacterias, hongos y otros microorganismos beneficiosos que conforman nuestra flora intestinal normal. La flora intestinal no sólo protege y fomenta el normal desarrollo de los enterocitos (células intestinales) sino que además impide que microorganismos nocivos se asienten en la pared intestinal volviéndola permeable. La pared intestinal de una persona con una mala flora intestinal o Disbiosis se vuelve permeable y permite el paso de todo tipo de sustancias, de ahí que éstas llegan al cerebro y a otros órganos causándonos enfermedad”, explica Del Carpio.



¿PARA QUIÉNES ESTÁ RECOMENDADA?

Si bien la dieta es más conocida por curar enfermedades relacionadas con el cerebro, también es aconsejable en pacientes con afecciones graves y leves cuyo origen sea un mal funcionamiento gastrointestinal. Algunos ejemplos son:

Enfermedades autoinmunes como fibromialgia, encefalomielitis, etc.

Intolerancias alimentarias, alergias.

Enfermedades neurológicas como autismo, Déficit de Atención con o sin Hiperactividad, dislexia, depresión, epilepsia, desorden obsesivo-compulsivo, etc.

Desarreglos hormonales como hipotiroidismo e hipertiroidismo.

Enfermedades coronarias como hipertensión arterial, hipercolesterolemia, ateroesclerosis, etc.

Enfermedades metabólicas como obesidad, anemia, etc.



FACTORES QUE DAÑAN FLORA INTESTINAL

“Todos los seres humanos adquieren la flora intestinal al nacer, cuando entran en contacto con el canal de parto. De esta manera, si la madre tiene una buena flora, los hijos también la tendrán. Por el contrario, si la madre tiene una flora anormal entonces lo más probable es que los niños adquieran este problema”, dice Del Carpio.

En cuanto a la existencia de otros factores que pueden afectar la flora intestinal, la especialista consultada, dice:

La alimentación. Todo lo que ingerimos tiene un impacto directo en la flora intestinal.

En los bebés, la leche materna provee una gran cantidad de probióticos, anticuerpos, enzimas y otras sustancias que favorecen el buen desarrollo de la flora. Un bebé que es alimentado únicamente con leche de fórmula probable no desarrolle una buena flora intestinal.

Cuando el niño comienza con la introducción de otros alimentos, es importante observar la calidad de éstos: las azúcares y aditivos (conservantes, espesantes, acidulantes, colorantes, saborizantes, etc.) presentes en los alimentos procesados que, sin duda alguna, dañan la flora intestinal. Esto también es válido para los adultos. Por tanto mientras más naturales sean los alimentos que se consuman, mayor probabilidad de que no se sufra de Disbiosis.

Los antibióticos. Etimológicamente la palabra proviene del griego anti = en contra y bióticos = vida. Los antibióticos matan no sólo las bacterias patógenas sino aquéllas beneficiosas provocando una alteración en la flora normal de nuestro organismo.

“Los antibióticos y otras drogas como los fungicidas no sólo los ingerimos cuando estamos enfermos sino que suelen estar presentes en muchos alimentos que consumimos diariamente sin que nos demos cuenta. Por ejemplo, en la leche o en la carne proveniente de las vacas a las que se les administra estas drogas. Lo mismo pasa con las frutas y verduras si las plantas son rociadas con fungicidas. De ahí la importancia de comer productos orgánicos”, asegura Del Carpio.

El medioambiente. Todo el día estamos en contacto con diversas sustancias tóxicas que provienen del medio en que vivimos y que pueden ingresar a nuestro organismo dañando así la flora intestinal.

El estrés. En particular sí es una situación a largo plazo podría dañar drásticamente la flora.

Si bien con esta dieta realmente se logra limpiar y curar el intestino, es decir se logra restablecer la flora intestinal, quizás, y siendo honestos, es difícil que las personas la realicen a cabalidad o peor aún que la adopten como un estilo de vida, pero se debe tomar en cuenta la importancia de curar y sanar el intestino, sobre todo en las pacientes que por ciertas afecciones la requieren.



PAUTAS NUTRICIONALES DE ESTA DIETA

Las principales pautas de este protocolo nutricional son las siguientes:

Alto consumo de alimentos ricos en grasas saturadas como mantequilla clarificada, manteca de cerdo, aceite de coco, yema de huevo, aceite de hígado de bacalao.

Consumo de alimentos fermentados ricos en probióticos como yogur natural, kéfir, crema agria, chucrut, kombucha y otros.

Caldos concentrados de todo tipo de carnes.

Zumos de frutas y verduras.

Alimentos 100 por ciento naturales y en lo posible orgánicos.

Completa eliminación de azúcares, cereales y alimentos que los contengan, además de todo tipo de alimentos procesados.



El programa contempla la introducción de alimentos poco a poco a medida que se cura el intestino. Una vez que se alcanza la dieta GAPS completa, se mantiene esta alimentación hasta que la persona ya no tiene síntomas; entonces se llega a la etapa final, en la cual se va dejando poco a poco la dieta; es decir se van introduciendo paulatinamente todos los alimentos.

“Claro está que de todas maneras no es aconsejable volver a una alimentación con la dieta moderna de hoy en día, llena de azúcares, aditivos y alimentos procesados, através de los cuales se volverá a dañar nuevamente el intestino. Las personas que han realizado este programa alimenticio y saben el gran beneficio que les hace a su organismo difícilmente quiere volver a comer como solía hacerlo antes de la dieta”, asegura la experta.

Por otro lado, suele ser común que las personas bajen de Internet las dietas que están en boga, pero recuerde que siempre se las debe realizar bajo control médico o de una persona capacitada en la dieta ya que al hacerla cada organismo reacciona de forma diferente.

Si está interesado en la dieta GAPS podría primero leer el libro Síndrome del Intestino y la Psicología, escrito por la Dra. Natasha Campbell-McBride. Esto le brindará bastante información, además de indicaciones sobre cómo seguir la dieta y recetas para las principales preparaciones. Sin embargo, durante el proceso de curación pueden ocurrir muchas reacciones adversas (die-off) como diarrea, constipación, dolor de estómago, eczema, dolor de cabeza, irritabilidad, etc. debido a la desintoxicación; por tanto es importante tener una guía especializada que ayude al paciente a comprender lo que está sucediendo con su cuerpo y le brinde consejos acertados.

Esta dieta en particular, ha brindado verdaderos beneficios a quienes la han realizado, aunque implica dejar la alimentación a la que estamos acostumbrados y requiere un total compromiso y organización del paciente ya que los alimentos que se consumirán deben ser todos de origen natural y hechos en casa.

“Esta dieta no solo acaba con los síntomas sino que cura el problema de raíz. Por ejemplo la presión alta puede ser un síntoma de que los riñones no están funcionando bien; si la persona simplemente hace una dieta baja en sodio como lo recomiendan la mayoría de los médicos, lo único que se va a lograr con esto es atacar el síntoma pero no el problema en sí. Por el contrario, la dieta GAPS ataca el problema curando así la enfermedad”, explica la especialista.



CREACIÓN DE LA DIETA GAPS

La creadora de esta dieta es la Doctora Natasha Campbell-McBride. Ella es neuróloga y nutricionista, madre de un niño con dificultad de aprendizaje totalmente recuperado al día de hoy, gracias, entre otras cosas, a esta dieta.

Hipócrates ya decía que “todos los males empiezan en el intestino”. Entonces la Dra. Campbell en su afán de curar a su hijo, se puso a estudiar el papel de la nutrición en la salud física y mental, descubriendo así el rol fundamental que juegan el intestino y la flora intestinal en el bienestar de una persona.

En 2004, luego de trabajar con cientos de niños y adultos con problemas neurológicos y psiquiátricos creó el término GAPS® y todo el programa nutricional que comprende la dieta, ya que la Dra. Campbell halló una estrecha relación entre lo que se come, la condición del sistema digestivo y las funciones cerebrales.

Probablemente para mucha gente es muy difícil seguir la dieta al pie de la letra.

“Lo ideal es seguir el protocolo completo, de esa manera nos aseguramos una curación completa del intestino. Sin embargo, hay personas que reportan que con solo el consumo de alimentos probióticos o con la eliminación de gluten y caseína de su dieta ya lograron una gran mejoría. Todo depende de la persona y qué tan grave sea su afección”, concluye Del Carpio.

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