sábado, 31 de enero de 2015

Diabetes y cáncer: prevención a través de la nutrición

Como todo en la vida, hay factores independientes de nuestra conducta y factores dependientes o modificables por nuestras decisiones. La sumatoria de estos factores y las acciones que tomamos, llevan a avanzar o no en el alcance de todo tipo de metas. Dentro de esas metas bien puede estar la buena salud si así lo decidimos conscientemente. La mejor forma de aprender a controlar y modificar aquello que depende de nosotros, y manejar lo que no depende, es la información y la educación. Informarnos y educarnos en función de lo que comemos es clave para nuestra calidad de vida. El cáncer y la diabetes tipo II son enfermedades comunes con un gran impacto social a nivel mundial. Ambas enfermedades comparten factores de riesgo como: obesidad y sobrepeso, inactividad física, tipo de dieta, consumo de alcohol y el hábito de fumar.

La prevención de la diabetes tipo 2 y varias de las formas más comunes de cáncer es posible, y ha sido comprobado científicamente en cientos de estudios clínicos. Se sabe, por ejemplo, que si se tiene sobrepeso y un alto riesgo de desarrollar diabetes, se puede retrasar el comienzo de la enfermedad o incluso prevenirla con solo perder peso. En el caso del cáncer, el Instituto Americano de Investigación para el Cáncer (American Institute for Cancer Research) y el Fondo Mundial para la Investigación del Cáncer (World Cancer Research Fund), han estimado que 30 a 40% de todos los tipos de cáncer podrían ser prevenidos con una dieta apropiada, actividad física y manteniendo un peso corporal adecuado.

La obesidad, alimentos escasos en nutrientes sanos como todos aquellos que contienen azúcares refinados, productos de harina muy procesadas que alteran el metabolismo de la glucosa (y que conducen a la diabetes), baja ingesta de fibra, el elevado consumo de carne roja, y el desequilibrio en la ingesta de ácidos grasos omega 3 y omega 6, están entre los principales factores que contribuyen al aumento de riesgo de cáncer y diabetes tipo 2.

Educarse e informarse en relación a las propiedades de los alimentos es parte de las variables que podemos manejar en nuestro día a día. De esta manera podremos tener una idea general de que alimentos resultan realmente beneficiosos para nuestra salud, y aprender a comer no solo lo que nos gusta, sino realmente lo que necesitamos y es conveniente. Dentro de esa "dieta ideal" deberíamos incluir:

Abundantes porciones de frutas y vegetales. La mayoría de los estudios publicados en los últimos años sugieren que debemos consumir de 4 a 8 porciones de frutas y vegetales al día. Existen alimentos de este tipo que son realmente económicos, fáciles de obtener y preparar. Entre ellos destacan las semillas de linaza, semillas de chía, el brócoli, coliflor y coles de Bruselas. Son alimentos con gran contenido de fibra, omega 3 y sustancias protectoras antioxidantes, todos probados en la prevención de cáncer y la diabetes. No hay excusas al momento de pensar en frutas y vegetales; opciones hay muchas.

Alimentos ricos en selenio, ácido fólico, vitamina B 12, vitamina D, clorofila y carotenoides (antioxidantes). Todas estas sustancias abundan en frutas y vegetales.

Uso de probióticos: microorganismos vivos que se agregan a los alimentos y que ejercen efectos benéficos en la salud de quien los consumen. Comúnmente se les agrega a derivados lácteos como el yogur, o mejor aún se pueden tomar en forma de cápsulas.

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